La lista de monstruos del lago es interminable. Otro ser mítico que no es lo suficientemente famoso y rara vez se ve, es el Igopogo del lago Simcoe. Se llama Igopogo en el folclore de las Primeras Naciones Huron y se describe como una colosal serpiente de cuello extendido que nada hasta la cima del lago en noches silenciosas llenas de luz de luna. Su nombre es similar a Ogopogo del lago Okanagan y Manipogo del lago Manitoba.

Se sabe que tiene una cabeza canina similar a la de un perro y un cuello de tubo de estufa. La característica de los mamíferos refuta su relación con las criaturas del tipo del lago Ness y lo clasifica en la familia de los caninos acuáticos llamados cocodrilos irlandeses o Dobar chu.

Ha habido un registro de avistamientos desde la época de los aborígenes. El primer informe europeo se hizo en 1963. Los espectadores relataron haber visto una criatura parecida a una serpentina que tenía una epidermis cubierta de carbón y muchas aletas dorsales. Un hombre mientras pescaba vio al monstruo y afirmó que era la cosa más horrible que jamás había visto. En 1979, tres mujeres avistaron el Igopogo mientras conducían por la orilla y lo describieron como una «gran joroba» en el lago. Estaban hipnotizados por la criatura. Según los testigos, la criatura fue vista varias veces tendida a la luz del sol durante largos períodos, lo que le dio la capacidad de respirar el aire.

En internet se encuentra una fotografía en blanco y negro del Igopogo en la que dos niños lo miran desde lejos sin atisbo de terror. Aunque poco característica, la imagen todavía sirve como una vaga evidencia de la existencia de Igopogo. En 1980, un operador de sonar tomó lecturas de sonar que revelaron una criatura similar en las profundidades del lago.

Los avistamientos han sido excepcionalmente raros y se detuvieron durante un período tan largo que se asumió que el monstruo murió o migró hasta que en marzo de 1990 fue avistado nuevamente. Un hombre, mientras reparaba su hidroavión, vio una enorme criatura emergiendo de las aguas. Lo asustó a él y a la multitud sin litoral hasta la médula. El monstruo miró al hombre a los ojos durante mucho tiempo hasta que finalmente se sumergió en el lago.

Con hechos y avistamientos indefinidos, los científicos rechazan la existencia de Igopogo como tantas otras criaturas míticas, pero los lugareños y la tribu continúan creyendo en su existencia.