Algunas regiones del mundo tienen leyendas sobre razas peculiares que no se encuentran en ninguna parte en la era moderna. Una de esas leyendas proviene de los nativos americanos de varias regiones donde creen firmemente en una raza de gente pequeña más conocida popularmente como «gente pequeña».

La tribu Wyoming Shoshone tenía el nombre de «Nimerigar» para la gente pequeña que significa «comedores de personas». Fueron considerados como cuentos de pequeñas risas y diversión hasta que en Wyoming se empezaron a descubrir con el tiempo pocos rastros y restos de la gente pequeña. En 1932, dos mineros en busca de oro se toparon con una momia en las montañas de San Pedro. Afirmaron que era la momia de una persona muy pequeña, lo que demuestra la existencia de personas pequeñas. No obstante, más tarde los arqueólogos concluyeron que la momia era un bebé anencefálico.

Considerados habitantes de las cordilleras Wind River y Pedro de Wyoming, Nimerigar era considerada una raza tribal feroz que era arqueros y usaba arcos con flechas tóxicas. Algunos nativos creen que son espíritus y curanderos o seres míticos como duendes y duendes.

La pequeña raza de personas, de apenas un metro de altura, se consideraba hostil a los humanos y excepcionalmente agresiva. Se creía que asesinaban a los de su especie con un fuerte golpe en la cabeza si no eran miembros participantes de su comunidad debido a enfermedades y problemas de salud. Todo lo que les importaba era el ingenio de los individuos.

Los relatos históricos del misionero Zeisberger que datan de 1778 dan pruebas de la existencia de Nimerigar o, muy posiblemente, de alguna otra raza de personas diminutas de América del Norte. En sus relatos, Zeisberger escribió sobre un cementerio en Ohio. El cementerio tenía restos de numerosos pigmeos de aproximadamente 3 pies de altura. La dirección de todas las tumbas hacia el oeste le hizo concluir que esos pigmeos eran adoradores del sol. Sin embargo, los cementerios con el tiempo dejaron de existir debido a la agricultura generalizada y la ocupación de la tierra por humanos. También observó que esas personas pequeñas eran bastante intelectuales y tenían un buen sentido de la artesanía. Sabían hacer cerámica, sabían usar un hacha de piedra y podían dividir su tierra en cuadrados.

Esta leyenda podría ser simplemente una historia de disfrute, una leyenda, un hecho o incluso una historia. La existencia de personas pequeñas aún no está probada, pero sus historias han atraído al mundo.